SOS
Viajé siete días suspendida por el espacio, observando la inmensidad del cosmos que parecía no acabar. En tanto me alejaba, pude ver cómo la astronave se hacía más y más pequeña. Con ella desaparecía toda esperanza de regresar a casa con mi familia.
La historia hubiese sido diferente si mi compañero no se hubiera quedado paralizado cuando se produjo la explosión, mientras reparábamos la nave. Solo debía propulsarse hasta coger mi línea de vida, pero eso no pasó.
Por la velocidad a la que me desplazaba, puedo inferir que estaba siendo atraída por una gran masa. Además, deduzco que fui golpeada por un rayo cósmico, pues de otra manera no me explico cómo pude retornar a la Tierra.

Perdí la lucidez antes de poder concluir de qué se trataba. Mi cuerpo comenzó a contraerse y mi traje, al cual me había encariñado, no resistió. Nunca sabré a ciencia cierta lo que me consumió; sin embargo, creo que fue un agujero negro.
Mi propósito ahora es entregar la información necesaria para que puedan rescatar a mis compañeros o, al menos, recuperar los resultados de nuestra investigación. Por eso estoy aquí, en tu computador, enviando señales eléctricas en combinaciones de ceros y unos para entregarte mi mensaje. ¿Serías tan amable de ayudarme?
Estoy intentando que este infortunio de vagar por el universo cuántico no sea en vano.
Atte.: M. G., viajera del tiempo-espacio.